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Lo que el metaverso nos depara

Con objeto del curso de verano de la Universidad de Castilla-La Mancha titulado “Metaverso: régimen jurídico de las transacciones virtuales e impacto en el mundo real”, que se ha desarrollado a principios de este mes en la Facultad de Ciencias Sociales de Cuenca, he podido constatar el desconocimiento que existe acerca de este ecosistema y sus implicaciones. Es cierto que el término “metaverso” no nos es ajeno, pues es una de las palabras de moda, pero eso no significa que seamos conscientes de sus posibilidades y riesgos. En el referido curso he comprobado que la gente joven tiene una actitud más abierta hacia el metaverso y sus oportunidades, mientras que los menos jóvenes muestran sus recelos, tanto por desconocer mucha terminología y funcionamiento, como por una perspectiva más precavida.

Sea como fuere, y en aras de arrojar luz a este particular ecosistema, me permito explicar algunas de sus características básicas, así como lo que encontramos en él hoy en día, pero también lo que nos depara. Todo ello fundamentado en la reciente publicación de mi autoría “De la digitalización de los pagos a los tokens del metaverso”1 . La palabra metaverso es un acrónimo compuesto por “meta”, que proviene del griego y significa “más allá”, y “verso”, referente al universo; de ahí que nos hallemos ante un universo que está más allá del que conocemos en la actualidad. Aunque este término está en boga en los últimos tiempos, lo cierto es que proviene de una novela de ciencia ficción de 1992, llamada Snow Crash, que prevé un sucesor de Internet basado en la realidad virtual, de manera que las personas usan avatares digitales de sí mismas para explorar el mundo en línea2 .

El concepto por el que están apostando numerosas empresas (entre ellas, Facebook -ahora Meta-) sería un mundo virtual paralelo al que se accede con dispositivos de realidad virtual y realidad aumentada, lo que permite interactuar dentro de él y desde fuera con el contenido que hay dentro. Las expectativas se basan en que el metaverso ofrezca tantas oportunidades como el mundo físico real interaccionando a través de un avatar (personaje tridimensional personalizado), a saber: efectuar negocios diversos, crear contenido digital, realizar transacciones con una economía propia de monedas virtuales, etc. La clave del metaverso está en lo que se puede hacer dentro de él, gracias a la web 3.0, basada en la creación de intercambio de activos digitales (NFTs) utilizando el protocolo Blockchain, lo que facilitaría la descentralización, el control de datos privados por parte de los usuarios y que las transacciones sean públicas, fáciles de rastrear y seguras.

M.ª Nieves Pacheco Jiménez Profesora Titular de Derecho Civil Centro de Estudios de Consumo Universidad de Castilla-La Mancha

Fecha de Creación
21/07/2022
Tipo de Contenido
Extensión
Área Temática

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